Thursday, 2 August 2007

Disaster.

Gritos. Llantos. Peleas. Insultos. Histeria. Y despùes la nada. Cerrar los ojos, encerrarse en su mundo personal, olvidarse de todo o tal vez repetir los hechos en nuestra mente, repasarlos, entenderlos. Las peleas me generan un no sè què que hasta hace muy poco no sabìa explicar.

Tengo un caràcter fuerte, poco dominable (por no decir nada) y soy orgullosa, altanera, obstinada. Pèsima combinaciòn si le agregamos el hecho de que amo pelear. Me di cuenta que el estado de caos es el que mejor me queda, el que màs disfruto.

No me pregunten por què, me acostumbrè a generar discusiones, peleas, intercambio de opiniones, de insultos, de golpes. La tranquilidad que dura demasiado me aburre, me duerme, me mata. Es como sentir que no estoy viva, que he caìdo en un pozo oscuro del cuàl no sè salir. Es como si el alma se me hubiera ido del cuerpo, dejando un suspiro, el ùltimo y me hubiera sellado los labios para no volver a inspirar. Los ojos se me cierran y caigo por el vacío, lenta y pausadamente, sin llegar nunca al final, sin encontrar nunca el fondo.

Las peleas, las situaciones de adrenalina me generan placer. Me reviven, me devuelven al aire al cuerpo y vuelvo de ese pozo, màs fuerte que nunca, para demostrar que sirvo aunque sea para una pelea màs. Y me olvido de quièn sos, de quièn tengo enfrente y ataco con todo lo que tengo. No dejo nada al azar y cada una de mis palabras, de mis golpes son elegidos a la precisiòn. No me preocupa que consecuencias van a desencadenar, porque ya las sè y son las que busco. No me importa cuànto daño hago, si yo puedo soportar todas estas heridas, vos tambièn deberìas. No pierdo y no me guardo nada.

Pero todo tiene un final y la pelea se termina y vuelvo a caer...