Monday, 16 July 2007

I'll Be There For You....Do You?

Desde que somos chicos nuestros mayores pretenden que encontremos "amiguitos": en el jardìn, entre los hijos de sus amigos, en la plaza, donde sea. Se nos dice que tenemos que ser educados, compartir, no golpearlos ni escupirlos, que tenemos que jugar tranquilos. Nos dicen que los amigos son para siempre, para cuidarnos y ayudarnos, en las buenas y en las malas. Nos explican que nosotros debemos ser fieles, guardar sus secretos, compartir los nuestros, resguardarlos de lo malo. Creo que yo me tomè demasiado a serio estos consejos.

Las amistades van y vienen. Siempre vamos a tener amigos para las fiestas, para criticar, para salir, para viajar, para reìrnos, para asustarnos, para enamorarnos, para pelearnos, para compartir todo o no vernos nunca. Siempre vamos a tener personas a nuestro alrededor en las que confiamos, confiarìamos o nunca lo harìamos. Vivimos en sociedad, y como tal, debemos socializar. Pero yo me hartè.

Me traicionaron. Una, dos, millones de veces. Nunca pude sacarme la venda de los ojos. Creo que no muchos son los que han probado del sabor amargo de la soledad, los que han vivido con ella, los que debido acostumbrarse a su compañìa, soportar sus golpes y aguantar sus heridas. No son demasiados los que evalùan las consecuencias que sus actos desencadenaràn en la vida del otro, especialmente de un amigo. Por acordarme de ellos, por no perderlos, por no ahogarme en la oscura de la nada misma, me olvidè, me alejè de mì misma. Y ahora la estoy pagando.

Me juguè por personas que no valìan, no lo hice por los que tal sì. Se acerca el 20 de Julio y me doy cuenta que asì como el amor, la amistad nunca dura para siempre. A veces hay altibajos, hay peleas, hay heridas, hay reencuentros, hay abrazos, hay risas; pero lo que siempre hay es distanciamiento. Me defraudaron, pero me pidieron que confiara y lo hice. Volvieron a herirme profundamente, pero volvieron a pedir perdòn y no pude hacer otra cosa que aceptar. La vida me demostrò una y mil veces sus evidencias, yo siempre los quize ver a todos inocentes. Ya es tarde para lamentos, ya no tengo a quien culpar. La idiota de esta historia es la que nunca abriò los ojos, la que siempre confiò, la que buscò amigos porque la soledad le pisaba los talones y por escaparle se apuñalò el alma. La que por huir de la vida sin compañìa terminò, finalmente, por quitarse la vida.

Saturday, 7 July 2007

Smile!

"¿Sos Feliz?" me preguntò un compañero hace poco. Yo, sin saber què decir, simplemente le pude responder con una respuesta "¿Quièn es realmente feliz?" pero de todas formas la pregunta se quedò dando vueltas por mi cabeza.

La felicidad es un tema que todos algunos vez tocamos y uno de los que generan màs controversia y dudas. Puedo asegurar que 80% (o màs) de la poblaciòn tiene ideas totalmente opuestas a lo què es este tesoro tan valioso, pero ninguno va a poder decir con seguridad si realmente existe, si realmente lo es ¿Por què serà tan difìcil?

Despùes de pensar mucho, me di cuenta que la felicidad es todo. Es la vida misma algo lleno de esto que todavìa no podemos describir bien. Nacemos sonriendole a la vida y de niños lo seguimos haciendo. Somos felices solos, acompañados, con juguetes o sin ellos. No entendemos las peleas "de los grandes" y mucho menos las que son por dinero. No diferenciamos entre lògico e ilògico y el amor se reduce a amar a una muñeca, amiga o a los padres, quienes vemos como ìdolos màximos. No nos desilucionan, simplemente a veces nos olvidamos de seguir sonriendo al no obtener un capricho, pero nos olvidamos ràpidamente: siempre la vida te sorprende con cosas mejores.

Quiero volver a eso. Yo sè que mi vida està repleta de felicidad, pero la escondo tras làgrimas de frustraciòn. Decido dejar de buscarle lo malo a todo y encontrarle su lado bueno porque, sin ir màs lejos, cada aventura trae una enseñanza consigo. Voy a ser feliz cuando cometa errores, cuando no tenga lo que quiero y cuando alguien me haga mal. Voy a valorar lo que me traiga cada dìa y voy a dejar de cerrarle toda entrada a la alegrìa. Voy a volver a ser una niña, esa princesa de un cuento de hadas infinito, con mi prìncipe azul, mi corona y una hermosa sonrisa que no oculte nada y sea tan sincera que cualquiera que la vea se contagie.