Nunca intenté llegar al fondo de vos. Supuse que te entendía, que te conocía. Y me equivoqué. Qué tarada que fui, nunca te pude ver debajo de esa careta de falsas historias.
Nunca vi tu dolor, tu impotencia. Nunca pude descubrir las heridas que ocultabas, las lágrimas que tan celosamente escondías. Qué ciega.
Pensé que te comprendía, que podía adivinar tus pensamientos. Y no me di cuenta que lo único que lograba era lastimarte más y más con mi orgullo y soberbia.
Pero abrí los ojos y te vi. Te vi como eras, cuasi perfecto y todo lastimado. Yo te herí. Y no lo pude creer, me di cuenta lo que había logrado y lloré. Sé que con mis lágrimas no puedo curar nada, pero por lo menos me aclararon la mente.
Sé que has cometido errores, pero los vamos a enmendar juntos. Nadie es perfecto, pero vos sos lo más cercano a ello. Vamos a seguir, y lo vamos a lograr. Tal vez no siempre como novios, pero no te voy a abandonar. Vamos a lograrlo. Juntos. Invensibles, como siempre lo fuimos cada vez que nos juntamos.
Sé que lo estás leyendo, sé qué es lo que estás pensando. Y no, no lo escribí apropósito. Lo pensé, lo redacté, lo postié. Es pura sinceridad, de esas que pocas veces podés encontrar en mí.
Nunca vi tu dolor, tu impotencia. Nunca pude descubrir las heridas que ocultabas, las lágrimas que tan celosamente escondías. Qué ciega.
Pensé que te comprendía, que podía adivinar tus pensamientos. Y no me di cuenta que lo único que lograba era lastimarte más y más con mi orgullo y soberbia.
Pero abrí los ojos y te vi. Te vi como eras, cuasi perfecto y todo lastimado. Yo te herí. Y no lo pude creer, me di cuenta lo que había logrado y lloré. Sé que con mis lágrimas no puedo curar nada, pero por lo menos me aclararon la mente.
Sé que has cometido errores, pero los vamos a enmendar juntos. Nadie es perfecto, pero vos sos lo más cercano a ello. Vamos a seguir, y lo vamos a lograr. Tal vez no siempre como novios, pero no te voy a abandonar. Vamos a lograrlo. Juntos. Invensibles, como siempre lo fuimos cada vez que nos juntamos.
Sé que lo estás leyendo, sé qué es lo que estás pensando. Y no, no lo escribí apropósito. Lo pensé, lo redacté, lo postié. Es pura sinceridad, de esas que pocas veces podés encontrar en mí.
No te voy a abandonar. Nunca.

